Qi Ji Guan


Qi Ji Guan, El general que aunó a un pueblo para combatir a la milicia Japonesa.
Qi Ji Guan, El general
“5 de agosto, República Popular de China. Corría una brisa matinal en la ciudad costera de Peng Lai, al noreste de China en la provincia de Shandong. A su vez un aroma de paz envolvía la residencia del general Qi Ji Guan”Hace aproximadamente unos 4 años escribí en esta misma editorial, un libro basado en las experiencias del General Qí, y su manejo del Miao Dao (Sable de la espiga de Arroz). Sin embargo a pesar de mis esfuerzos por representar solemnemente la vida y experiencias del afamado Qí, sentía en mi interior la necesidad de viajar a China en busca del verdadero contacto con la mansión del general; y lo que fue realmente su campo de batalla.
Qi Ji Guan
Qi Ji Guan

Así que preparé las maletas una vez más y aprovechando que tenía que viajar a Beijing para proseguir mis estudios con mis maestros, hice un alto en el camino y visité dicho lugar. Durante el trayecto intentaba imaginar como sería la mansión del general Qi, así como la zona amurallada donde hacia frente a los corsarios japoneses. Por fin llego ese esperado momento… Antes de entrar me encontré con varias estelas de piedra que enunciaban la vida del general. Tras pasar un monumental arco de piedra, recorrí un pasillo de varios cientos de años. A mi derecha se erguía la majestuosa residencia del general Qí. En frente de este se encontrabaQi Ji Guan un museo de armas de la misma época. Recorrí un patio y me introduje en la primera sala donde se hallaba una gran pintura del general, a su lado dos estandartes con caracteres chinos. El mobiliario era de la época así como las diversas armas que se exponía en forma de museo. Una de las más destacadas era sin duda alguna la relacionada con los quehaceres diarios. Allí el general Qí, planeaba todas sus batallas con sus subordinados. Cabe destacar los armeros que flanqueaban la sala a derecha e izquierda. Las armas eran bastante pesadas, (desde luego propicias para el campo de combate de aquella época). Otras de las salas importantes era en la que se podía ver todos los manuscritos del general Qí. Una gran estantería de madera albergaba una treintena de libros de todo tipo preferentemente de ámbito marcial. Patio tras patio y sala tras sala hasta llegar a la más venerada por todos. Lugar donde se acogía el altar del general Qí. Culto para muchos devotos. Presenté mis respetos y quemé incienso.

Al final un maravilloso jardín de calabazas y un gran muro de piedra que hacia difícil penetrar en la mansión. Durante mi visita practiqué en el jardín del templo, el estilo de kungfu norteño Pachi Chuan. Terminada la práctica reposé sentado en el interior de la sala, mientras contemplaba la grandeza del general Qi, narrada y bien documentada en sendos murales. Salí del templo y me dirigí hacia el Museo de armas. Allí pude contemplar todo tipo de armas antiguas usadas por la milicia del general Qí y las tropas japonesas. Entre ellas destacaba el gran Miao Dao (Sable de la espiga de Arroz). Tras terminar mi visita al museo, solo me quedaba acercarme a visitar la gran estatua del General Qí. Para ello tuve que atravesar todo el pueblo hasta llegar a la orilla del mar. Todo estaba amurallado, (no me imagino la sangre corriendo por la muralla y tiñendo el mar de rojo). Tuve que atravesar un colosal pórtico ascender por una escalera de piedras y enfilarme encima de la muralla. Tras recorrer aproximadamente unos 500 metros de muralla y entre los cañones, encontré la gran estatua del general Qí, con su colosal espada, flanqueando el mar del Bo Hai y el Huang Hai.

El general Qí y su Sable de la Espiga de Arroz El arte del Miao Dao, se popularizo entre los practicantes de kungfu a raíz de que el General Qí, lo transmitiera a su ejercito y con ello vencieran a los corsarios japoneses. Se dice que consiguió capturar al jefe en 

Qi Ji Guan

 

mando de los japoneses y a 1900 prisioneros en 1567 y tras el interrogatorio efectuado saco conclusiones del verdadero manejo del sable de dos manos que ellos portaban. De esta forma aunó sus conocimientos de wushu y creo él imponente arma de guerra de dos manos “Miao Dao”. Para ello primero ideó un arma semejante a la espiga de arroz; curva, larga, de gran peso, de un solo filo y con una empuñadura que le permitiera abrazarla con dos manos. Es probable que durante su creación el general, tuviera que cambiar la tipología del arma en varias ocasiones hasta llegar a la q

El General Qi y su esplendido tratado “Ji Xiao Xin Shu” El general Qí, fue y sigue siendo actualmente admirado en el seno de los artistas marciales chinos, por sus tratados pugilísticos y militares. Durante su exilió recopilo todos sus manuscritos de guerra además de plasmar también su conocimiento marciales y dio forma a dos de sus tratados “Relación de Técnicas Eficientes para sus soldados” (Lian Bing Shi Ji) y “El Libro De la disciplina eficiente” “Ji Xiao Xin Shu” siendo este último el más famoso y referente ineludible para los posteriores generaciones de practicantes. Este ejemplar original del general Qi, consistía en 18 capítulos, más tarde se sintetizo en 14 capítulos, siendo muy famosa esta última versión en China. El tratado del general Qi, alberga en su interior extensos conocimientos de las diferentes armas de Wushu, así como una extensa documentación de los estilos más populares de la época. También acoge un extenso capitulo dedicado a su método de boxeo conocido como (boxeo de Qí o Qi Jianquan) y sobre todo el admirado y practicado arte del Miao Dao con sus 15 técnicas.ue sería definitivamente el arma en cuestión. A partir de entonces diseño para su ejército una serie de contundente movimientos, que fueron ante todo directos y económicos, (pues no debemos dQi Ji Guane olvidar que dichos soldados iban al campo de combate ataviados con pesadas armaduras como para permitirse movimientos marciales demasiado “folclóricos”). Como se puede observar en sus manuscritos los que reflejan posturas de fácil y directa ejecución. Tras sus estudios sintetizo un conjunto de 15 técnicas principales conocidas como: Pi, Gan, Liao, Tiao, Jie, Tui, Ci, Tuo, Dian, Beng, Gua, Ge, Xue, Chuo Bing y Wu Hua.

“El General Qí, fue un valiente hombre de guerra que no le importo entregar su vida a la milicia y a su patria. Digno fue mientras combatió y digno de mencionar seguirá siendo para las posteridades. Pues fue él, el primero en emprender una tarea descomunal, fomentar a través de su tratado la reliquia del boxeo chino conocido en la actualidad como Wushu”. (Para una mayor información acerca del general Qi Ji Guan y su arte del Miao Dao, aconsejamos adquieran el libro del Sifu Carlos García, titulado: Miao Dao, sable de la espiga de Arroz/ Editorial Alas) .

 

La vida militar del General Qi El general Qí, nació en 1528 en el estado de Shang Dong, territorio consagrado para Qi Ji Guanla posteridad por alberga en su seno a grandes filósofos como Lao Tze o Confucio entre otros. Qi, nació en una familia de militares. Por tanto toda su infancia transcurrió entre cañones, estilo
s de boxeo chino y militares de alto rango. De hecho el primer maestro que tuvo fue su propio padre, el cual le enseño el arte y las estrategias en el campo de combate. Fue tanta su devoción militar que a la edad temprana de 16 años comenzó con su carrera militar. Alrededor del año1548 fue l
lamado para custodiar la prefectura de Jimen al noroeste de Beijing. Desde un principio el ardor guerrero de Qi, sobresalía del resto de compañero. De ello estas palabras propias le caracterizan por ser una persona determinante en sus propias palabras y principios “Defender los mares antes que ser un oficial de alto rango”. Durante 7 años demostró su valía y en 1555 fue proclamado general de las tropas chinas. Tras su nombramiento le encomendaron una nueva misión, custodiar los mares del sur de China de los piratas japoneses. Se mantuvo en el puesto de mando en Ningbo durante 11 años. Durante todo este tiempo ningún militar Japones pudo pisar, suelo chino. Para ello tuvo que servirse de todo aquel que pudiera empuñar un arma de forma voluntaria. No importaba la condición social lo que primaba por encima de todo era la formación de un ejercito de elite (quien mejor para defender su propio territorio que sus residentes). En 1561 consiguió con tres mil soldados y durante nueve batallas vencer a veinte mil invasores, sirviéndose de la formación del “Pato Mandarín”. Desde 1562 hasta el 1567 libro varias batallas saliendo vencedor en todas ellas, este hecho le llevo a ser reconocido con el titulo de “Instructor del Príncipe”.