Entrevista por J. Soanez


Entrevista al Shifu Carlos García
Entrevista realizada por Jose Julián Soanez
Jose Julián

Jose Julián

El Shifu Carlos García (Barcelona, 1968) es sobradamente conocido en el circuito nacional de las Artes Marciales, tanto por su trayectoria como excelso practicante, como por haber sido y ser discípulo de grandes maestros del kung fu tradicional. Además, la dirección de su propia escuela (el Instituto Superior Wu Shu San Chai), y la autoría de múltiples artículos, ensayos y libros sobre diversos aspectos del kung fu y la cultura china, rubrican una vida consagrada al estudio de las disciplinas marciales. A pesar de su juventud, domina ampliamente territorios de la teoría, la filosofía y la práctica de algunos de los estilos más ricos e interesantes del kung fu originario del norte de China; añadiendo a todo esto un importante bagaje en medicina tradicional. Y ya que para conocer su lado técnico podemos remitirnos sin ningún problema a aquellos citados ejercicios teóricos, que se encuentran en páginas web, libros y revistas especializadas; la intención de esta entrevista es mostrar la dimensión más humana y sincera del maestro Carlos García. Siendo así, yo mismo, uno de sus alumnos, me dispongo a hacerle una serie de preguntas acerca de las AA.MM., su vida, sus ideas y sentimientos como persona que ofrece todo su tiempo y esfuerzo al aprendizaje y enseñanza del Kung Fu. Nosotros, en clase, hablamos mucho con él; espero que esto se entienda como una prolongación de esos diálogos.


– Quizá sea una cuestión muy inocente por mi parte, pero me gustaría empezar esta entrevista preguntándole ¿qué es un arte marcial?

Es un conjunto de técnicas corporales desarrolladas hace cientos de años por los ancestros chinos, las cuales permiten desarrollar un potencial tanto en el ámbito combativo como en el filosófico/espiritual y/o terapéutico. Un largo camino entre varios mundos paralelos.

– ¿Me habría respondido usted de manera distinta si hubiera preguntado en plural (artes marciales)?, es decir, ¿hay que modificar el mensaje cuando nos referimos al conjunto de todas ellas?

En realidad si, ya que muy pocas artes marciales se pueden considerar como tal. Las más antiguas aun conservan esta idiosincrasia (especialmente las técnicas procedentes del “País del Centro”, China). Para ser considerado como tal, requiere de un conjunto de principios como: marcialidad (ayudar a tu propia integridad y a la de otros), medicina tradicional china (para ayudar a la terapéutica de sus movimientos), filosofía (Budismo/Taoísmo/Confucionismo, purifica tu corazón, apacigua tu espíritu, alcanza sabiduría) y meditación (para elevar la energía a los confines del universo). Y todos estos matices no están en los llamados “deportes de contacto”.

– ¿Piensa que aunar cada una de esas prácticas, en su origen tan cerradas e independientes, bajo el concepto moderno de Artes Marciales puede afectar a la integridad de alguna de ellas; especialmente de las más antiguas?

Bueno, a priori si que puede afectarnos, pues hay una gran mayoría de personas que consideran a todas las artes marciales por igual. No consiguen diferenciar unas disciplinas de otras y gran culpa de ello lo tienen las famosas series o películas de kungfu. También hay un gran intrusismo profesional. Y “maestros” sin escrúpulos que enseñan a todo tipo de personas, sin haber estudiado antes el perfil de cada uno. Por suerte desde hace ya algunas décadas tenemos en nuestro país experimentados maestros que luchan, valga la expresión, por dar un enfoque diferente del kungfu/wushu del resto de las disciplinas. Es importante que aunemos esfuerzos para concienciar a los neófitos de que el kungfu es algo más que dar un par de mamporros bien dados. Y termino ya esta respuesta diciéndole que “el verdadero combate es el que se libra con uno mismo” o dicho de otra manera “el que verdaderamente al final del camino consiga controlar todas sus emociones teniendo como herramienta el manejo de las energías habrá estado en el camino correcto”.

– ¿Considera que la actual “globalización” de estos conocimientos, por medio de escuelas, gimnasios, talleres, incluso mediante el cine, se contrapone en cierto modo a la esencia de los mismos?

Como le dije en la contestación anterior, es posible que afecte al kungfu genuino. Pero es labor de nosotros, maestros tradicionales, hacer un esfuerzo para lavar la cara a estas ancestrales disciplinas marciales/meditativas.

– En cualquier caso, usted nos está dando clases de kung fu tradicional; ¿por qué decide empezar a enseñar los conocimientos que aprendió de sus maestros? ¿Puede que para llegar al total dominio de ellos se necesite compartir algo de esa sabiduría, o es sencillamente una manera de ganarse la vida?

Después de muchos años de investigación y desarrollo del kungfu tradicional uno se ve en la obligación de legar el conocimiento. La filosofía en cuanto a la transmisión de conocimiento, manda que seamos simples eslabones de una misma cadena. Esa transmisión de conocimientos no puede cesar en nadie, o de lo contrario desaparecería el conocimiento ancestral. Por el bien del kungfu, es necesario ir transmitiendo este legado. Mi antiguo maestro siempre decía al entregarnos un conocimiento: “ahora tengo una deuda menos que llevarme cuando deje este mundo…”. No podemos en absoluto apropiarnos del conocimiento heredado, no enseñarlo y llevárnoslo a la tumba. Por tanto después de varios años de estudio, hay que seguir con la transmisión de conocimientos a otros, sin reservas sobre lo aprendido. Por suerte yo puedo vivir además de esa transmisión. Podría no hacerlo y dedicarme a otro oficio, pero esta es la manera de estar metido hasta la “medula” dentro del kungfu. Comienzo el día y lo termino rodeado de alumnos.

– ¿Cómo ha evolucionado su kung fu desde que tomó esa decisión?

“Cuando enseño aprendo, cuando aprendo llego más adentro, cuando llego más adentro se que todavía me queda mucho más por aprender.” Lo has entendido?

– Verá que no tengo intención de preguntarle nada específico sobre los estilos que usted practica y enseña, ni sobre ningún otro; aún así, tengo la curiosidad de saber si el orden que nosotros seguimos en el aprendizaje de dichos estilos es un patrón común a todos los maestros de su linaje o si se decidió usted por ese esquema de enseñanza.

En principio el esquema de enseñanza que sigo es fiel a lo aprendido en su momento. Ahora bien no podemos olvidar que sigo estudiando con otros grandes maestros y que ellos siguen transmitiéndome otros conocimientos. Por ello a veces puede darse el caso de que dentro del programa establecido introduzca otros elementos que considere oportuno para mis estudiantes. De todas formas esto no va a cambiar la naturaleza propia del movimiento.

– Y fuera de todo esto Shifu, ¿cuál es su situación actual? ¿Se siente feliz del camino que está siguiendo su vida profesional, como maestro de toda la gente asistimos a la escuela?

Tengo una escuela de kungfu bien considerada. Tengo el honor de ser el delegado de los estilos externos del departamento de Wu Shu de la Federación Catalana de Judo y Disciplinas Asociadas. Viajo cada año con mi mujer a China para investigar y visitar zonas importantes relacionadas con el kungfu. Y sobre todo tengo la suerte de poder seguir estudiando con mis actuales maestros Zhang Zong Yin y Wang Qi en Beijing. Me considero un ser humano privilegiado. Me levanto todas las mañanas para transmitir a todos mis estudiantes la cultura tradicional china, especialmente el kungfu autentico y tradicional; puedo dar gracias de todo ello a la vida. Y todo esto gracias a mis estudiantes y a personas que se inician en este mundo. Yo lo considero como una segunda familia.

– Si no me equivoco, en breve el Instituto Wu Shu San Chai cumplirá diez años, ¿qué ha aprendido en este tiempo de sus alumnos? ¿Puede que, en cierto sentido, nosotros también le estemos enseñando kung fu?

Sí, paciencia, paciencia y mucha paciencia. Trabajo y respeto para con todos. Esto forma también parte del kungfu.

– No es mi voluntad hacer de esta entrevista un debate oscuro, pero me gustaría saber si usted considera que el kung fu es para todo el mundo. Me explico, yo por ejemplo le hablo a todos mis familiares y amigos de lo maravilloso que es estar aprendiendo estos conocimientos, de lo que ha cambiado mi vida (a mejor) desde que los practico; y la gente asiente y sonríe (aunque algunos piensen que soy un pesado…), y les digo que tendrían que probarlo, etc… En resumen, ¿considera que cualquiera podría-debería recibir este legado, como si se tratara de leer o escribir, o por el contrario está en la mano de los maestros realizar una “selección de personal”, para conservar su poder y belleza?

A priori todo el mundo estaría posibilitado para adquirir conocimientos. Pues el kungfu es flexible como el bambú. Con esto quiero decir que se puede adapta a diferentes tipologías. El kungfu puede cambiar el carácter de las personas por ello sería interesante dar oportunidades a todos. Si con el paso del tiempo la persona no cambia, entonces el maestro tiene que determinar si desea que ese alumno entre dentro del seno verdadero de la familia de kungfu o por el contrario deba abandonar la escuela. Digo esto porque con el paso del tiempo los conocimientos que se transmiten llevan un gran poder y ese poder solo puede transmitirse a personas con ética moral, a discípulos con buen corazón.

– Siempre le observo mientras realiza sus esquemas, y a veces me da la sensación de que se necesita recurrir a la “brujería” para completarlos con tanta energía. Opino humildemente que hay algo de mágico y místico, en la práctica de la mayoría de estilos de kung fu. ¿Hasta que punto es esto cierto?

Estimado alumno; en realidad lo que se necesita para llegar con energía a todas las acciones de la vida, es un buen trabajo de Qigong. Un camino virtuoso también será determinante. Este es uno de los grandes secretos del kungfu. Llegar al final de una serie de movimientos con energía es haber entendido parte de la originalidad de estos conocimientos. Créame, no hay nada de “brujería”, en todo caso una buena filosofía de movimiento. Mágico y místico por supuesto que si.

– Ya que estamos tan románticos, quisiera que me hablara un poco de su fe, y que contara si sus creencias taoístas son fruto de la práctica del kung fu, o bien ha sido al contrario.

No solo del Taoísmo, también del Budismo y Confucionismo. Pero en realidad todo se originó desde el momento en que empecé a estudiar kungfu tradicional. Realmente es una amalgama de posibilidades que tienes a tu alcance desde el momento que empiezas un verdadero kungfu. Pero recuerda que en clase solo utilizamos la parte relacionada con el flujo de energía.

– En sus 24 años de trayectoria marcial, me imagino que habrá visto de todo. Le agradecería si quisiera indicar con qué aspectos negativos destacables podemos encontrarnos como estudiantes de estas materias, a lo largo de nuestra carrera.

Con personas que dicen ser maestros sin serlos. Con practicantes de otros estilos que dicen ser los mejores. Con estudiantes experimentados que dicen que el kungfu no sirve. Con personas que te miran como si fueras un “bicho raro” cuando quieres expresar tus sentimientos acerca de la práctica y tus sensaciones energética y/o espirituales. Personas que dicen que tú no sabes nada, etc.

– ¿Recomienda combatir contra esos puntos desagradables, o asumirlos y respetarlos como parte integral del recorrido?

Simplemente hay que seguir el camino no dejar que nos afecte estas situaciones. Sobre todo no debemos tropezar con quienes quieren cortarnos el camino. Uno debe ser flexible como el bambú “recuerdas”. Si hay algo que no ves bien, acaba con eso rápido. El tiempo vale más que todo el oro de este mundo. El tiempo se emplea para adquirir conocimientos; si no es así para que estar aquí. Como bien decía el sabio Confucio “hay que ser personas de provecho en esta sociedad”. Y para ello tienes que aprender mucho y bien.

– ¿Qué necesita una persona para alcanzar un nivel digno y positivo para si mismo de kung fu: buenas ideas, buena forma física, mucha fe, o quedarse en el paro y tener mucho tiempo libre para dedicarlo a la práctica?

Primero haber encontrado a un Maestro o Shifu cualificado. Segundo tener “kungfu” dentro del Wushu o dicho de otra manera: tiempo, paciencia, trabajo y sobre todo, buen corazón y humildad. Por cierto, si te quedas en el paro tendrás mucho tiempo; pero difícilmente podrás pagar tus estudios.

– Como no quiero que esto parezca un interrogatorio, vamos a ir acabando; pero no puedo irme sin saber qué supone para usted que uno de sus alumnos (y no precisamente de los más antiguos), le hable con esta confianza…

Pienso que me has tratado con respeto. Sus preguntas han estado a la altura de las circunstancias. Se hacían necesarios estos comentarios.

– ¿Un deseo en voz alta?

Que este próximo mes de agosto, pueda nuevamente reencontrarme con mis maestros de San Huang Pao Chui Chuan en Beijing.

– Gracias Shifu.

A usted por esta entrevista.
Ching…